Sí y amén | Devocional

Sí y amén | Devocional

Él da fuerzas al cansado, y al que carece de poder le aumenta el vigor. Incluso los jóvenes se cansarán y se fatigarán, y los muchachos caerán exhausos; pero los que esperan al Señor renovarán sus fuerzas; se elevarán con alas como águilas; correrán y no se fatigarán; caminarán y no se cansarán. –Isaías 40:29–31 (ESV)

Piensa en alguna ocasión en la que hayas tenido que esperar algo. Quizá esperabas con ilusión los regalos que recibirías por tu cumpleaños o por Navidad. Quizá esperabas con ansiedad noticias sobre una situación difícil. O tal vez se tratara de algo tan sencillo como hacer una larga cola en el supermercado. En cualquier momento de espera, siempre nos enfrentamos a una elección: ¿cómo vamos a reaccionar?

Nuestra reacción suele revelar algo más profundo: el grado de confianza que tenemos en la persona o en la situación que estamos esperando. Por ejemplo, cuando esperamos un regalo de un amigo cercano o un ser querido, solemos esperar con más paciencia porque confiamos en su buena intención y creemos que el regalo será un detalle bien pensado. Por el contrario, esperar noticias inciertas —como un informe médico— puede provocar ansiedad, sobre todo si tememos que el resultado no sea bueno.

Del mismo modo, cuando esperamos en Dios, nuestra actitud durante la espera revela lo que creemos acerca de su carácter. Isaías 40:29-31 nos recuerda las promesas que Él hace a quienes esperan en Él: poder para los desfallecidos y fuerza para los débiles. En 2 Corintios 1:20, el apóstol Pablo afirma la fiabilidad de Sus promesas: «Porque, por muchas que sean las promesas de Dios, en Cristo son “Sí”. Y por eso, por medio de él, decimos “Amén” para gloria de Dios» (NVI). 

Podemos aferrarnos a la esperanza porque Dios es santo, digno de confianza y fiel. Cuando Él hace una promesa, la cumple. Cuando decimos «Amén», no solo estamos concluyendo una oración, sino que estamos aceptando Su verdad, alineando nuestros corazones con Su voluntad y eligiendo la confianza en lugar del miedo.

Si ahora mismo te encuentras en un tiempo de espera, recuérdate a ti mismo que Dios te ve, está contigo y está obrando a tu favor, incluso cuando tú no lo ves. Hoy, decide confiar en Él durante la espera, apóyate en Sus promesas y descansa en Su fidelidad. ¡Que tu «Amén» sea una declaración de confianza en Su perfecto momento!

Oración: Padre , quiero confiar en Ti mientras espero. Tú me elegiste antes del principio de los tiempos (véase Efesios 1:4), por lo que sé que puedo confiar en Ti mientras espero. Tú siempre estás obrando a mi favor porque me amas y porque eres bueno. En el nombre de Jesús, Amén. 

Pasajes bíblicos: Isaías 40:29-31; 2 Corintios 1:20; Efesios 1:4

Zac Rowe compartió unas reflexiones maravillosas sobre cómo confiar en Dios mientras esperamos.

Mira el mensaje de Zac Rowe sobre la adoración en YouTube.

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